UN AMOROSO MENSAJE DE NAVIDAD

Amada y Bendita Casa de Formación: ¡Paz y Bien! ¡Dichosa Navidad!

Con solo que ames serás buena persona y buen cristiano pues, ‘Jesús siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para que nosotros fuéramos ricos con su amor’. Basta que ames y sucederán a tu alrededor cosas increíbles. Ese es el hermoso misterio y la alegría de la Navidad. Cada año celebramos este acontecimiento extraordinario: la venida del Niño Dios. Esto nos alegra, nos hace sentir en nosotros la obra de Dios, quien cumple su promesa enviando al Salvador del mundo para redención del género humano. Demos este sentido profundo al saludo de Navidad que nos brindamos.

Es una gracia extraordinaria que, en la celebración de la Navidad, vivamos el misterio de Dios-con-nosotros, para que su venida ayude a todos a mirarse con amor. Por eso, la Navidad es un anuncio gozoso de Jesús. Esta es nuestra misión anunciar con gozo la presencia amorosa de Dios, hecho hombre, como nosotros. Este es el verdadero sentido de la Navidad: un verdadero encuentro con Dios, un encuentro consigo mismo, un encuentro fraterno en familia y comunidad que nos hace trascender para vivir la vida nueva de la presencia del Niño que viene a salvarnos y llegar a la plenitud de los tiempos en que se hace realidad el anhelo de salvación: ¡Ven, Señor Jesús!

Unidos a María vivamos esta Navidad. Ella nos da a Cristo, el Salvador y nos ayuda a recibirlo. Encomiendo a ella nuestro Seminario y nuestra Diócesis para que en esta Navidad recibamos a Cristo el Salvador, Y Él nos ayude a ser en el amor una persona, un seminarista, un sacerdote pleno y feliz. Esa es la fuerza del amor de Jesús que nace para salvarnos.

Les deseo a todos una Feliz Navidad y les hago llegar con cariño mi bendición. Los quiero mucho, con aprecio P. Pepeo, rector. P.D. ¡¡¡Siempre unidos en oración!!!

La cultura del descarte y la Navidad.

“Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado”.  (Lc 2, 15)

 ¡Ya se acerca la Navidad!, ¿Ya compraste tu pino de Navidad?, ¿Y los regalos? Desde hace pocos años, al acercarse el mes de diciembre, éstas son algunas de las expresiones y preguntas que muchas personas en nuestra ciudad, y en algunos otros países, dicen con alegría y preocupación. ¿Cuál es el nuevo significado de Navidad en una sociedad moderna? La de una fecha más dentro del calendario. Una en la cual no se labora y se propicia para realizar una gran fiesta, cuya finalidad es la de comprar, beber y… ¡A disfrutar, ahora que hay!, porque en enero… ¡Cuesta, no me cuestes!

Muchos de los empresarios, empleados, estudiantes y niños esperan con mucha ansia las fiestas navideñas. Los preparativos navideños están cargados de activismo, consumismo y de la llamada cultura del descarte. Son fechas en las que se desea más el dinero que el amor, los regalos que la familia. Los empresarios explotan durante el año, y con más intensidad en éstas fechas, a sus empleados que soportan la carga laboral para poder llevar el alimento necesario a casa. Los estudiantes y niños mueren de angustia por saber cuáles serán sus regalos, y esto… si les gustan. Y al final de la navidad pachanguera sólo queda la cruda resignación de las enormes cuentas en el banco, el desecho de los adornos navideños, los regalos caros e innecesarios que después serán arrojados al bote de la discontinuidad. Mientras que los magnates toman un baño de espumas con un buen vino, ¡Ah, y con aguacate! Los tristes empleados regresan cansados al trabajo, cargando la enorme piedra de deudas. Mientras que los pobres siguen sin ser recordados y aceptados.

La Navidad es nacimiento, no es una fiesta del mundo y para complacer al mundo. Ésta es una fiesta que mueve el corazón de todos para recordar a aquel que vino con nosotros, Jesús el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Aquel de quien pregonaban los profetas, del que anunció el Ángel a María y aquel por el que los pastores decían vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado. El nacimiento del Salvador, la Luz para iluminar a las gentes (Lc. 2, 32), es para nosotros motivo de encuentro con el hermano, de alegría y de amor. No es fiesta de consumir y luego desechar. Esa es la acción del demonio que no quiere que volteemos la mirada a contemplar al Niño en el pesebre.

Jesús ya ha llegado, ¡Ya está aquí!, Él nos espera lleno de inocencia y ternura, en la presencia de un bebé que nos roba nuestra atención y con su mirada tierna nos transmite su amor. Los ángeles cantan jubilosos Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace (Lc. 2, 14), y los pastores van presurosos a ver al Salvador del mundo. Vayamos alegres al encuentro del Amor, y digámonos los unos a los otros vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado.

¡Feliz Navidad!

Aurelio Gutiérrez Arredondo.

Segundo de filosofía.

Dios al encuentro del hombre

Hola estimada familia de Nuestro Seminario, mi nombre es Enrique Avelino Hernández Rocha y curso mi primer año de teología. Hoy con alegría les comparto esta pequeña reflexión titulada “Dios al encuentro del hombre”

Primeramente iniciamos diciendo que: Dios se revela al hombre. Pero, ¿Qué significa la palabra “revelar”?: Re-velar, en su etimología, es quitar el velo. Apocalipsis es alejamiento de lo oculto. Por eso apocalipsis significa revelación.

Ahora bien, Dios, en su bondad y sabiduría, se revela al hombre. Por medio de acontecimientos y palabras, se revela a sí mismo y el  designio de benevolencia en él mismo ha preestablecido desde la eternidad en Cristo en favor de los hombres. Este designio consiste en hacer partícipes de la vida divina a todos los hombres, mediante la gracia del Espíritu Santo, para hacer de ellos hijos adoptivos en su Hijo Unigénito. (CIC. 50-53;68-69)

Podríamos dividir esta revelación que Dios hace al hombre por etapas:

  • Primeramente se les manifiesta a Adán y Eva, nuestros primeros padres, y les invita a una íntima comunión con Él.
  • Después de la caída, Dios no interrumpe su revelación, y les promete la salvación para toda su descendencia.
  • Después del diluvio, establece con Noé una alianza que abraza a todos los seres vivientes.

Debemos aclarar que Dios nunca rompe esta promesa, en cambio el hombre si lo hace.

“Dios habla por medio de hombres…” La palabra divina se hace palabra humana. Por eso, en orden a captar el verdadero sentido de la palabra de Dios debemos comprender el significado de la palabra humana”

La plena y definitiva etapa de la Revelación de Dios es la que Él mismo llevó a cabo en su Verbo encarnado, Jesucristo, mediador y plenitud de la Revelación. En cuanto al Hijo Unigénito de Dios hecho hombre, Él es la Palabra perfecta y definitiva del Padre. Con la venida del Hijo y el don del Espíritu, la Revelación ya se ha cumplido plenamente, aunque la fe de la Iglesia deberá comprender gradualmente todo su alcance a lo largo de los siglos.

¡Dios nos ama tanto! Que no solo nos crea y nos abandona en este mundo, sino que viene a nuestro encuentro, el hombre tiene necesidad de Dios, y Dios viene a nuestro encuentro. Caminemos juntos en el camino del encuentro, para dejarnos amar por Él, y así todos juntos sigamos edificando el reino por medio del encuentro con Dios.

¡Señor danos muchos y muy santos sacerdotes!

Hoy celebramos a San Juan Diego

San Juan Diego en doce puntos:

  1. En 1990 San Juan Pablo II lo llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac».
  2. Nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas.
  3. Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila».
  4. Atraído por la doctrina de los frailes franciscanos llegados a México en 1524, recibió el bautismo junto con su esposa María Lucía.
  5. Celebrado el matrimonio cristiano, vivió castamente hasta la muerte de su esposa, fallecida en 1529.
  6. El 9 de diciembre de 1531, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios».
  7. La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición.
  8. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.
  9. El 12 de diciembre, una vez ante el Obispo el Beato abrió su «tilma» y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.
  10. Movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del Obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo».
  11. Su preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio,
  12. Circundado de una sólida fama de santidad, murió en 1548. El 31 de julio de 2002 fue canonizado por el Papa Juan Pablo II.

AÑO DE LA JUVENTUD, UN AÑO DE GRACIA

En el camino de los jóvenes al sínodo de los Obispos, el Papa Francisco, dio oportunidad que en la Iglesia particular de México se llevará a cabo un año jubilar, el cual se enfoque a los Jóvenes, con la finalidad de ayudarlos en la fe y el discernimiento vocacional. En el sínodo pasado se habló sobre las familias y salió un documento postsinodal, Amoris Letitia, para el acompañamiento de las familias. Ahora se espera que, en este Sínodo, que se llevara acaba en octubre del 2018, salga un documento similar, para poder seguir ayudando a los jóvenes de nuestra Iglesia, que son el futuro de nuestro mundo. En este proceso, se han llevado a cabo encuestas para saber cómo poder acompañar a nuestros jóvenes de forma eficaz, pero, quien mejor que ellos mismos para realizar dicha encuesta, y así poder identificar las modalidades más efectivas para anunciar la Buena Noticia, el Evangelio.

Algunos puntos relevantes sobre el sínodo y sobre el año de Gracia en México son: Que todos entendamos el verdadero sentido del sínodo para nuestras Diócesis. Sínodo significa: “Caminar juntos” ¡No es un cuestionario que hay que enviar a Roma! Debemos definir con mucha claridad las convicciones y actitudes que hemos de asumir. Sínodo es ponerse a la escucha, es un ambiente eclesial, es un proceso en el que se encuentran las mejores formas de participación. El Papa ha dicho que esta reunión de los obispos no es sólo sobre los jóvenes, sino, con los jóvenes y para los jóvenes.

Es importante saber que este tiempo puede dar una nueva manera de pensar a la Iglesia en relación con los jóvenes. El sínodo sin duda fortalecerá el proceso de Revitalización de la Pastoral Juvenil en México, que ha sido impulsado fuertemente por el Episcopado Mexicano, al considerar a “los jóvenes, como los destinatarios y protagonistas prioritarios de la Nueva Evangelización en el contexto actual”.

El obispo responsable de la DEMPAJ: Mons. Armando Pérez Talamantes, decía en el comunicado sobre el año jubilar de la juventud en México, que nuestro País y toda América Latina vive desde hace algunos años, un verdadero #MomentoDeGracia.

En nuestra Iglesia de Matamoros se abrió el año de la Juventud el domingo 29 de octubre, en la Catedral Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, durante la Misa del mediodía, presidida por nuestro Obispo Monseñor Eugenio Andrés Lira Rugarcía, quien nos decía que “Todos buscamos ser felices para siempre. Y en esa búsqueda, nada más útil que un mapa que nos muestre el camino, que nos ¡Amemos! Y como san Pablo, hagamos el bien. Así contribuiremos a construir una familia, una sociedad y un mundo mejor para todos, y alcanzaremos la felicidad sin final, que tanto andamos buscando.”

Así nos deja la tarea de rezar, amar y trabajar por los jóvenes, para los jóvenes y con los jóvenes, hagamos “lío” de este compromiso con nuestra Iglesia, recuerden #TodosSomosPastoralJuvenil, vivamos juntos este #AñoDeLaJuventud como un #MomentoDeGracia.

Juan de Dios Vargas Cuevas

Primero de Filosofía