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Colecta Anual 2018

Poster Colecta Anual 2018

“Tú pones los medios, yo pongo la vida”

Como cada año, el Seminario Diocesano de Matamoros acude a todos los que de buena voluntad desean apoyar económicamente en nuestra ya tradicional Colecta Anual. Sigue leyendo “Colecta Anual 2018”

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UN AMOROSO MENSAJE DE NAVIDAD

Amada y Bendita Casa de Formación: ¡Paz y Bien! ¡Dichosa Navidad!

Con solo que ames serás buena persona y buen cristiano pues, ‘Jesús siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para que nosotros fuéramos ricos con su amor’. Basta que ames y sucederán a tu alrededor cosas increíbles. Ese es el hermoso misterio y la alegría de la Navidad. Cada año celebramos este acontecimiento extraordinario: la venida del Niño Dios. Esto nos alegra, nos hace sentir en nosotros la obra de Dios, quien cumple su promesa enviando al Salvador del mundo para redención del género humano. Demos este sentido profundo al saludo de Navidad que nos brindamos.

Es una gracia extraordinaria que, en la celebración de la Navidad, vivamos el misterio de Dios-con-nosotros, para que su venida ayude a todos a mirarse con amor. Por eso, la Navidad es un anuncio gozoso de Jesús. Esta es nuestra misión anunciar con gozo la presencia amorosa de Dios, hecho hombre, como nosotros. Este es el verdadero sentido de la Navidad: un verdadero encuentro con Dios, un encuentro consigo mismo, un encuentro fraterno en familia y comunidad que nos hace trascender para vivir la vida nueva de la presencia del Niño que viene a salvarnos y llegar a la plenitud de los tiempos en que se hace realidad el anhelo de salvación: ¡Ven, Señor Jesús!

Unidos a María vivamos esta Navidad. Ella nos da a Cristo, el Salvador y nos ayuda a recibirlo. Encomiendo a ella nuestro Seminario y nuestra Diócesis para que en esta Navidad recibamos a Cristo el Salvador, Y Él nos ayude a ser en el amor una persona, un seminarista, un sacerdote pleno y feliz. Esa es la fuerza del amor de Jesús que nace para salvarnos.

Les deseo a todos una Feliz Navidad y les hago llegar con cariño mi bendición. Los quiero mucho, con aprecio P. Pepeo, rector. P.D. ¡¡¡Siempre unidos en oración!!!

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La cultura del descarte y la Navidad.

“Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado”.  (Lc 2, 15)

 ¡Ya se acerca la Navidad!, ¿Ya compraste tu pino de Navidad?, ¿Y los regalos? Desde hace pocos años, al acercarse el mes de diciembre, éstas son algunas de las expresiones y preguntas que muchas personas en nuestra ciudad, y en algunos otros países, dicen con alegría y preocupación. ¿Cuál es el nuevo significado de Navidad en una sociedad moderna? La de una fecha más dentro del calendario. Una en la cual no se labora y se propicia para realizar una gran fiesta, cuya finalidad es la de comprar, beber y… ¡A disfrutar, ahora que hay!, porque en enero… ¡Cuesta, no me cuestes!

Muchos de los empresarios, empleados, estudiantes y niños esperan con mucha ansia las fiestas navideñas. Los preparativos navideños están cargados de activismo, consumismo y de la llamada cultura del descarte. Son fechas en las que se desea más el dinero que el amor, los regalos que la familia. Los empresarios explotan durante el año, y con más intensidad en éstas fechas, a sus empleados que soportan la carga laboral para poder llevar el alimento necesario a casa. Los estudiantes y niños mueren de angustia por saber cuáles serán sus regalos, y esto… si les gustan. Y al final de la navidad pachanguera sólo queda la cruda resignación de las enormes cuentas en el banco, el desecho de los adornos navideños, los regalos caros e innecesarios que después serán arrojados al bote de la discontinuidad. Mientras que los magnates toman un baño de espumas con un buen vino, ¡Ah, y con aguacate! Los tristes empleados regresan cansados al trabajo, cargando la enorme piedra de deudas. Mientras que los pobres siguen sin ser recordados y aceptados.

La Navidad es nacimiento, no es una fiesta del mundo y para complacer al mundo. Ésta es una fiesta que mueve el corazón de todos para recordar a aquel que vino con nosotros, Jesús el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Aquel de quien pregonaban los profetas, del que anunció el Ángel a María y aquel por el que los pastores decían vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado. El nacimiento del Salvador, la Luz para iluminar a las gentes (Lc. 2, 32), es para nosotros motivo de encuentro con el hermano, de alegría y de amor. No es fiesta de consumir y luego desechar. Esa es la acción del demonio que no quiere que volteemos la mirada a contemplar al Niño en el pesebre.

Jesús ya ha llegado, ¡Ya está aquí!, Él nos espera lleno de inocencia y ternura, en la presencia de un bebé que nos roba nuestra atención y con su mirada tierna nos transmite su amor. Los ángeles cantan jubilosos Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace (Lc. 2, 14), y los pastores van presurosos a ver al Salvador del mundo. Vayamos alegres al encuentro del Amor, y digámonos los unos a los otros vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado.

¡Feliz Navidad!

Aurelio Gutiérrez Arredondo.

Segundo de filosofía.

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Dios al encuentro del hombre

Hola estimada familia de Nuestro Seminario, mi nombre es Enrique Avelino Hernández Rocha y curso mi primer año de teología. Hoy con alegría les comparto esta pequeña reflexión titulada “Dios al encuentro del hombre”

Primeramente iniciamos diciendo que: Dios se revela al hombre. Pero, ¿Qué significa la palabra “revelar”?: Re-velar, en su etimología, es quitar el velo. Apocalipsis es alejamiento de lo oculto. Por eso apocalipsis significa revelación.

Ahora bien, Dios, en su bondad y sabiduría, se revela al hombre. Por medio de acontecimientos y palabras, se revela a sí mismo y el  designio de benevolencia en él mismo ha preestablecido desde la eternidad en Cristo en favor de los hombres. Este designio consiste en hacer partícipes de la vida divina a todos los hombres, mediante la gracia del Espíritu Santo, para hacer de ellos hijos adoptivos en su Hijo Unigénito. (CIC. 50-53;68-69)

Podríamos dividir esta revelación que Dios hace al hombre por etapas:

  • Primeramente se les manifiesta a Adán y Eva, nuestros primeros padres, y les invita a una íntima comunión con Él.
  • Después de la caída, Dios no interrumpe su revelación, y les promete la salvación para toda su descendencia.
  • Después del diluvio, establece con Noé una alianza que abraza a todos los seres vivientes.

Debemos aclarar que Dios nunca rompe esta promesa, en cambio el hombre si lo hace.

“Dios habla por medio de hombres…” La palabra divina se hace palabra humana. Por eso, en orden a captar el verdadero sentido de la palabra de Dios debemos comprender el significado de la palabra humana”

La plena y definitiva etapa de la Revelación de Dios es la que Él mismo llevó a cabo en su Verbo encarnado, Jesucristo, mediador y plenitud de la Revelación. En cuanto al Hijo Unigénito de Dios hecho hombre, Él es la Palabra perfecta y definitiva del Padre. Con la venida del Hijo y el don del Espíritu, la Revelación ya se ha cumplido plenamente, aunque la fe de la Iglesia deberá comprender gradualmente todo su alcance a lo largo de los siglos.

¡Dios nos ama tanto! Que no solo nos crea y nos abandona en este mundo, sino que viene a nuestro encuentro, el hombre tiene necesidad de Dios, y Dios viene a nuestro encuentro. Caminemos juntos en el camino del encuentro, para dejarnos amar por Él, y así todos juntos sigamos edificando el reino por medio del encuentro con Dios.

¡Señor danos muchos y muy santos sacerdotes!

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Hoy celebramos a San Juan Diego

San Juan Diego en doce puntos:

  1. En 1990 San Juan Pablo II lo llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac».
  2. Nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas.
  3. Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila».
  4. Atraído por la doctrina de los frailes franciscanos llegados a México en 1524, recibió el bautismo junto con su esposa María Lucía.
  5. Celebrado el matrimonio cristiano, vivió castamente hasta la muerte de su esposa, fallecida en 1529.
  6. El 9 de diciembre de 1531, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios».
  7. La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición.
  8. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.
  9. El 12 de diciembre, una vez ante el Obispo el Beato abrió su «tilma» y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.
  10. Movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del Obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo».
  11. Su preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio,
  12. Circundado de una sólida fama de santidad, murió en 1548. El 31 de julio de 2002 fue canonizado por el Papa Juan Pablo II.
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AÑO DE LA JUVENTUD, UN AÑO DE GRACIA

En el camino de los jóvenes al sínodo de los Obispos, el Papa Francisco, dio oportunidad que en la Iglesia particular de México se llevará a cabo un año jubilar, el cual se enfoque a los Jóvenes, con la finalidad de ayudarlos en la fe y el discernimiento vocacional. En el sínodo pasado se habló sobre las familias y salió un documento postsinodal, Amoris Letitia, para el acompañamiento de las familias. Ahora se espera que, en este Sínodo, que se llevara acaba en octubre del 2018, salga un documento similar, para poder seguir ayudando a los jóvenes de nuestra Iglesia, que son el futuro de nuestro mundo. En este proceso, se han llevado a cabo encuestas para saber cómo poder acompañar a nuestros jóvenes de forma eficaz, pero, quien mejor que ellos mismos para realizar dicha encuesta, y así poder identificar las modalidades más efectivas para anunciar la Buena Noticia, el Evangelio.

Algunos puntos relevantes sobre el sínodo y sobre el año de Gracia en México son: Que todos entendamos el verdadero sentido del sínodo para nuestras Diócesis. Sínodo significa: “Caminar juntos” ¡No es un cuestionario que hay que enviar a Roma! Debemos definir con mucha claridad las convicciones y actitudes que hemos de asumir. Sínodo es ponerse a la escucha, es un ambiente eclesial, es un proceso en el que se encuentran las mejores formas de participación. El Papa ha dicho que esta reunión de los obispos no es sólo sobre los jóvenes, sino, con los jóvenes y para los jóvenes.

Es importante saber que este tiempo puede dar una nueva manera de pensar a la Iglesia en relación con los jóvenes. El sínodo sin duda fortalecerá el proceso de Revitalización de la Pastoral Juvenil en México, que ha sido impulsado fuertemente por el Episcopado Mexicano, al considerar a “los jóvenes, como los destinatarios y protagonistas prioritarios de la Nueva Evangelización en el contexto actual”.

El obispo responsable de la DEMPAJ: Mons. Armando Pérez Talamantes, decía en el comunicado sobre el año jubilar de la juventud en México, que nuestro País y toda América Latina vive desde hace algunos años, un verdadero #MomentoDeGracia.

En nuestra Iglesia de Matamoros se abrió el año de la Juventud el domingo 29 de octubre, en la Catedral Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, durante la Misa del mediodía, presidida por nuestro Obispo Monseñor Eugenio Andrés Lira Rugarcía, quien nos decía que “Todos buscamos ser felices para siempre. Y en esa búsqueda, nada más útil que un mapa que nos muestre el camino, que nos ¡Amemos! Y como san Pablo, hagamos el bien. Así contribuiremos a construir una familia, una sociedad y un mundo mejor para todos, y alcanzaremos la felicidad sin final, que tanto andamos buscando.”

Así nos deja la tarea de rezar, amar y trabajar por los jóvenes, para los jóvenes y con los jóvenes, hagamos “lío” de este compromiso con nuestra Iglesia, recuerden #TodosSomosPastoralJuvenil, vivamos juntos este #AñoDeLaJuventud como un #MomentoDeGracia.

Juan de Dios Vargas Cuevas

Primero de Filosofía

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Preparando nuestros corazones.

Estamos iniciando en nuestra Iglesia Católica un nuevo año litúrgico, dicho inicio es con el tiempo del Adviento, un tiempo que nos invita a reflexionar sobre la persona de Jesús, y su segunda venida y en nuestra responsabilidad para enfrentar esa segunda venida, pues continuamente somos llamados a examinar nuestra vida acerca de las exigencias del Evangelio. Sin embargo, el Adviento es también la preparación para recordar la venida de Jesús a los hombres, haciéndose carne, es decir su nacimiento en Belén de Judá.

Nuestra fe, nuestra religiosidad y devoción cobra especial sentido en esta importante fecha de la Navidad, pues entendemos la importancia del acontecimiento del Nacimiento del Hijo de Dios y al mismo tiempo lo envolvemos en muchas prácticas que un tanto se alejan del verdadero sentido de dichas fiestas. El consumismo, el individualismo, la enajenación, etc. son característicos de estas fechas importantes. Sin embargo, debemos de voltear a ver la humildad y sencillez con la que Dios ha querido manifestarse, y es este el llamado que Dios nos hace volver a la simplicidad de nuestra fe, algo valioso de nuestras tradiciones y asumir con responsabilidad los desafíos que se presentan en nuestro tiempo.

Dios, hecho carne y nacido en Belén nos da la luz para entender mejor la verdadera dignidad humana y vislumbrar lo sobrenatural de su destino, pero mientras estemos atados a nuestros ciegos instintos y no entendamos y no recibamos el amor mostrado a nosotros los hombres con la llegada del Hijo de Dios, no podremos caminar hacia el futuro con seguridad y confianza. Volvamos a ser sencillos, valorando el regalo de Dios en nuestras vidas, su regalo de amor y misericordia que ha querido ser uno igual de entre nosotros, menos en el pecado, compartiendo el sufrimiento y el gozo, el hambre y la sed.

Dios bendiga nuestro Seminario, seminaristas, Madres religiosas y sacerdotes formadores, y todos nosotros les deseamos a toda nuestra querida diócesis Unas felices fiestas de Navidad y Año Nuevo.

 

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Cristo Rey del universo, centro de la fe mexicana.

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Alfredo Acosta Solís

El cerro del Cubilete es uno de los sitios más frecuentados, no sólo por los peregrinos guanajuatenses sino por peregrinaciones de carácter nacional. Pero esto tiene raíces profundas en la vivencia y defensa de la fe.

Las intromisiones extranjeras copiadas por los políticos liberales, de las ideologías sajonas y francesas, hicieron corto circuito con la acendrada filosofía católica y nacionalista del pueblo mexicano, produciendo las revoluciones de la Guerra de Reforma y la Cristiada.  Durante esta última, los cristianos trataron de externar que Cristo no era desplazado de México y en forma ostensible levantaron un monumento a Cristo Rey en el centro geográfico del país, el cerro del Cubilete, corazón histórico de México.

El 11 junio 1914, México fue el primer país en consagrarse como servidor de Cristo Rey.  En el cerro del Cubilete, se inicia la construcción del santuario, inaugurándose en 1920. El delegado apostólico, Monseñor Filippi, bendijo la primera piedra ante, lo que le mereció la expulsión del país por el entonces presidente Álvaro Obregón. El gobierno mexicano de aquellos años, se opuso de tal forma que el 30 de agosto de 1923 prohibió definitivamente la construcción de este santuario. Dos años después, en 1925, el Papa Pío XI, inspirado por los mexicanos que habían decretado a Cristo como Rey de la Paz y el Amor, declara para la Iglesia universal la festividad a Cristo Rey.

En plena persecución religiosa, el 30 de enero de 1928 el primer monumento fue destruido desde una avioneta. Después de las persecuciones, en 1944, se inició la construcción del actual monumento. En el santuario que actualmente podemos visitar, el Cristo abre amorosamente sus brazos y tiene en sus manos huellas de su pasión. Lo armonizan a sus pies dos ángeles, uno ofreciéndole la corona del martirio y el otro, la corona de la gloria, reposan sobre un hemisferio de concreto que simboliza al universo, con sus meridianos y paralelos terrestres, esta semiesfera reposa sobre ocho columnas de concreto que representan a las ocho provincias eclesiásticas de México. En el interior del santuario encontramos una corona de espinas y una corona real, que coronan el altar.

La escultura mide 20 m de altura y pesa 80 toneladas y está localizada en la cima del Cerro del Cubilete, a 2,600 metros sobre el nivel del mar, al cual se llega por medio de un camino empedrado que rodea al cerro hasta llegar a una glorieta superior. Este recorrido es muy pendiente y con curvas muy cerradas.

Actualmente en México, encontramos muchos monumentos y templos dedicados a Cristo Rey. Aceptar a Cristo, como rey del universo, significa trabajar todos los días por su reino.

 

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Editorial

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Pbro. Lic. Milton Faustino Lima Solís

Noviembre 2017

Con mucho gusto saludo a todos ustedes, lectores de Nuestro Seminario. Estamos ya en la recta de nuestro año 2017, y la parte última de nuestro año empieza a tomar un ritmo especial, pues tenemos tantas actividades y cosas por hacer en estos días que hacen esta parte del año un tanto especial.

Hemos apenas celebrado la memoria de nuestro fiel difunto como siempre con mucha fe y esperanza rememorando todo lo que significan para nuestras vidas aun después de haber partido de este mundo. Y es que la fe en la resurrección nos impulsa a seguir recordándolos a ellos y darles el culto a través de nuestras bonitas tradiciones mexicanas. Continuemos viviendo nuestras tradiciones mexicanas que son reconocidas en el mundo; están próximas también otras festividades que son unión de la fe con las tradiciones heredadas por nuestros antepasados: la celebración de Nuestra Madre la Virgen de Guadalupe, las Posadas, Pastorelas, Navidad, Año Nuevo. Tenemos una riqueza extraordinaria y ya vislumbramos la temporada de festejos. Honremos nuestras tradiciones, honremos la herencia que nuestros antepasados para seguir unidos a Dios a través de nuestra creatividad, entrega y ánimo.

Somos hombres y mujeres de tradiciones, de repeticiones que cobran sentido con nuestra voluntad y pensamiento. Vivamos en medio de las situaciones complicadas que vive nuestra sociedad algo que nos siga dando sentido y esperanza en el futuro, con fe recordemos lo que hemos heredado y que es una verdadera joya para nosotros: Nuestras tradiciones. Dios nos bendiga.

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¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS AMAMOS A MARÍA?

«Soy todo tuyo Oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es». 

(San Luis María Griñón de Monfort).

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Josué Cabañas Morales

Estimados Hermanos en Cristo, uno de los grandes íconos de la Iglesia es María Santísima es por eso que voy hablarles del amor que nosotros los católicos tenemos hacia María, madre de nuestro Señor Jesucristo.

En primer momento podemos contemplar cómo María ha sido una mujer que ha roto todos los moldes, ya que millones de personas acuden a sus santuarios y miles de creyentes se sienten protegidos, pues viven en profunda comunión con ella. Muchos pensadores han reflexionado sobre su figura y artistas de todas las épocas han representado su venerada imagen.

Sin embargo, muchas veces escuchamos decir que los católicos adoramos a la Virgen María, y es que algunos no alcanzan a entender el porqué rezamos frente a sus imágenes.

Tenemos que distinguir que la adoración, también conocida como «latría», debe ser rendida únicamente a Dios por ser Señor de todo lo creado, ya que Adorar a Dios, es reconocer, en el respeto y la sumisión absoluta, la “nada de la criatura”, que sólo existe por Dios. Es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magníficat, confesando con gratitud que Él ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo. (Lc 1,46-49) Y la veneración destinada a la Virgen María «hiperdulía», y a los santos «dulía», no tiene como fin a ellos mismos sino a Dios.

Por tanto, el amor hacia María es por las siguientes cuestiones

(1) Es la madre de Jesucristo: «Y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo». (Mt 1, 16) Gracias a su gran Sí y a su total confianza en la voluntad de Dios, tenemos a nuestro Salvador Jesucristo, a través de quien todos podemos llegar al Padre.

 (2) Es madre nuestra: «Mujer, ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu madre». (Jn 19, 26-27) Jesús nos deja a María como nuestra madre y siendo Juan el modelo de todo discípulo nos enseña que quien acoge a Jesús, debe acoger también a su Madre.

(3) Es bendita entre todas las mujeres: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno». (Lc 1, 42) Si Dios mismo mediante santa Isabel la llama «bendita», ¿cómo no hacerlo también nosotros? Una manera de demostrarle nuestro amor y agradecimiento, es rezando con esas mismas palabras el Ave María.

 (4) Es la bienaventurada de generación en generación: Como respuesta al saludo de Isabel, María responde: «Por eso desde ahora en adelante todas las generaciones me llamaran bienaventurada» (Lc 1, 48). Las numerosas devociones marianas que hay en el mundo son una muestra de que se ha cumplido lo dicho por nuestra madre María.

(5) Es mediadora ante su Hijo Jesucristo: En las bodas de Caná ocurre que, faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino» (Jn 2, 3). Este sencillo gesto nos demuestra que María siempre está atenta a nuestras necesidades e intercede por nosotros ante Jesús.

(6) María nos conduce a Dios: Aunque María sea la más excelsa entre todas las criaturas, una verdadera devoción mariana no debe quedarse en ella, sino que debe conducirnos a su Hijo Jesucristo. Como nuestra Madre quiere el mayor bien para nosotros, sus hijos, es por eso que nos dice: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5).

Hermanos, amemos a nuestra Madre santísima, y démosle las gracias por tan grande regalo que nos concedió, el darnos a su propio hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Pido a Dios por intercesión de nuestra Madre, refugio de pecadores que nos proteja y derrame su bendición.

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El deseo de Dios.

“Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza (…) Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti” (San Agustín)

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Hola amigos de nuestro seminario, es un gusto poder saludarlos a través de este medio para compartir con ustedes un pequeño artículo titulado “El deseo de Dios”.

Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. El hombre puede con certeza conocer a Dios, con la sola razón, como sumo bien, verdad y belleza infinita.

Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo hacia sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. El hombre encuentra muchas dificultades para llegar a este conocimiento de Dios. Por ello, Dios ha querido iluminarlo con su revelación, no sólo acerca de las verdades que superan la comprensión humana, sino también sobre verdades religiosas y morales, que, aun siendo de por sí accesibles a la razón.

Por ello al ser el hombre creado a imagen de Dios, en el sentido de que es capaz de conocer y amar libremente a su propio creador. Es la única criatura sobre la tierra a la que Dios ama por sí misma, y a la que llama a compartir su vida divina, en el conocimiento y en el amor. El hombre, en cuanto creado a imagen de Dios, tiene dignidad de persona: no es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión  con Dios y las otras personas.

Como podemos ver, el hombre conoce a Dios, y por su razón es capaz de conocerle, al sentirse amado y reafirmar que puede amar a Dios, se siente acogido por Él y tiende a buscarlo.

Busquemos al señor en todo tiempo, sepamos que siempre esta con los brazos abiertos para recibirnos, que sea nuestra fuerza y nuestro gozo, nos seguimos encomendando a sus oraciones para que el Señor sea misericordioso y nos siga enviando sacerdotes según su corazón.

Enrique Avelino Hernández Rocha.

Primero de Teología.

Intenciones del mes

 

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En diciembre, el Papa Francisco nos pide rezar “por los ancianos, para que, sostenidos por las familias y las comunidades cristianas, colaboren con su sabiduría y experiencia en la transmisión de la fe y la educación de las nuevas generaciones”.

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