“Jóvenes: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague”

Por: Sem. Jesús Ramón Martínez Longoria. |
Segundo de Filosofía. |

f15
Jesús Ramón Martínez Longoria

Atendiendo a la invitación que el Papa Francisco realizó a los jóvenes en la JMJ de Río de Janeiro en 2013, inicio este año de apostolado en el departamento de Pastoral Juvenil. Después de haber pertenecido por más de cuatro años a un grupo juvenil parroquial, posteriormente haber iniciado la formación sacerdotal en nuestro seminario; vuelvo nuevamente a pisar estos terrenos que me ayudaron en el crecimiento humano y cristiano, en la maduración de la fe y la propia vocación.

En principio no fue fácil; ver caras nuevas, realidades distintas, problemáticas fuertes y bastante arraigadas. Sin embargo, conservan ese deseo ardiente de amar y servir al prójimo, que es propio del joven. Y esa precisamente fue la primera motivación, pero… ¿Cómo lograrlo? –Cuestionaba– “son jóvenes” –respondía–. Sólo dando ejemplo con la palabra (profesión de la fe) y con hechos (obras de misericordia, principalmente), como dice el apóstol Santiago: “Con mis obras te demostraré mi fe.”

No veo otro camino mejor; claro, manteniendo un acompañamiento cercano y constante, poco a poco brotan los primeros frutos. Me siento llamado a fortalecer y consolidar aún más, esta parte de nuestra Iglesia diocesana para construir una autentica civilización del amor, como ya lo sugería el ahora Santo, Juan Pablo II.

El reto es interesante. Más, creo que con el apoyo del seminarista Agustín de la Cruz, compañero y hermano de apostolado; asesorados conjuntamente por el Pbro. Lisandro
Torres, coordinador diocesano de la pastoral juvenil y con la oración que tú, querido lector, elevas a nuestro buen Dios, pidiendo por la juventud de nuestra amada Diócesis de Matamoros podremos seguir adelante con esta propuesta evangelizadora; siendo a su vez, llevada a buen término para mayor gloria de Dios.

MI EXPERIENCIA DE APOSTALADO: RECTORÍA SAN JUDAS TADEO.

Por: Sem. Eric Eduardo Hernández Ferreira. |

Primero de Filosofía. |

Eric Eduardo Hernández Ferreira (2)
Eric Eduardo Hernández Ferreira

El sábado 22 de agosto de este ciclo escolar, dieron inicio los distintos apostolados, en la ciudad de Matamoros. En un primer momento mi destino era la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, sin embargo, días antes del inicio, el Padre Noé (Coordinador del Instituto de Filosofía) me avisó que tenía un nuevo destino: la Rectoría San Judas Tadeo, donde se encuentra el Padre Jesús Carlos Palacios Peña.

Tengo la riqueza de compartir cada sábado de apostolado con algunos de mis hermanos seminaristas: Humberto Zúñiga y Emiliano Quezada, ellos se encuentran en la etapa de Teología, de ellos he aprendido cosas fundamentales que un seminarista debe tener en cuenta para poder apoyar al sacerdote en la responsabilidad de pastorear a la comunidad; también tengo la dicha de compartir mi experiencia de apostolado con mis hermanos del Seminario Menor, al verlos me recuerdan cuando yo recién ingresaba al Seminario.

aprendiendDentro del apostolado me toca apoyar en la catequesis, a los monaguillos y al grupo juvenil, y todo esto es satisfactorio. Me he sentido muy acogido por la comunidad, se ve el cariño que le tienen al Seminario, y esos me impulsa para esforzarme cada sábado, ya que ellos se merecen lo mejor de mí, puedo decir que me han ayudado a crecer en caridad, fe y esperanza. Hay mucho que agradecer a esta comunidad por todo lo que hace; y a ustedes lectores gracias por su tiempo que le dedicaron a leer este artículo.

«Era yo los ojos del ciego y los pies del cojo » (Jb 29,15)

Por: Sem. Jesús Ramón Martínez Longoria |

Primero de Filosofía |

Jesús Ramón Martínez Longoria
Jesús Ramón Martínez Longoria

Querido lector de “Nuestro Seminario”. Quiero compartir contigo, un poco de lo que, un seminarista realiza en un día ordinario de apostolado. Desde el 22 de agosto de este año, David Yáñez y un servidor ayudamos en una de las pastorales específicas más silenciosas y activas de nuestra querida Diócesis. Hablo de la Pastoral de la Salud o Pastoral de Enfermos. Cuando el Padre Coordinador de la Dimensión Apostólica (Pbro. Lic. Juan Noé Mendoza Barrientos) publicó los destinos de apostolado, me sentía muy nervioso, pues deseaba colaborar en la Pastoral de la Salud y efectivamente mi nombre apareció en esa pastoral.

En un principio fue muy difícil para mí, pues, lo que una persona puede experimentar en toda una vida, en el hospital lo puedes vivir en un día. En un momento te regocijas por los niños que están naciendo, te alegras con los familiares y con el enfermo mismo, pues su salud va mejorando satisfactoriamente; pero también te entristeces por el enfermo al que acompañas y le ayudas a preparar su alma para la muerte. Además de la visita a los hospitales tenemos algunas otras encomiendas de la misma pastoral: la catequesis y formación de nuevos grupos de Pastoral de la Salud en las parroquias Nuestra Señora de Guadalupe y San Antonio de Padua, y el acompañamiento a los grupos de la misma pastoral en retiros mensuales.

Este acercamiento ha generado en mí grandes experiencias, me ha dado una idea de la labor que realizaré un día como sacerdote, es un gran reto, una aventura, pero sobre todo un gran aprendizaje que me ha ayudado en esta etapa de formación.

Puedo decir que me siento muy contento de servir en este apostolado, pues aquí encuentro el rostro de Cristo sufriente, aquí, es  donde  practico las obras de misericordia, y es aquí donde me vuelvo más consciente de las palabras: “Tu hermano te necesita”. Aquí no hay aplausos ni ovaciones, sólo un “¡Gracias!” que brota del corazón, esto es lo más valioso y la mejor recompensa que puedo tener.

En el apostolado he descubierto el lazo perfecto de comunión entre ustedes y yo: la oración; por eso me encomiendo a sus oraciones, para continuar mi formación con la ayuda de Dios en esta Bendita Casa de Formación. Que María Santísima nos mantenga unidos en este camino que nos conduce hacia su Hijo Jesucristo.

“El que no vive para servir, no sirve para vivir”

aprendiendo a ser pastores

Por: Sem. Agustín De la Cruz. |

Primero de Filosofía 

Agustín De la Cruz Consepción
Agustín De la Cruz Consepción

Hoy les quiero compartir una las tantas actividades que realiza un seminarista, que desde mi punto de vista es una de las más hermosas, como lo es el estar al servicio del pueblo de Dios en el apostolado. Yo estoy ejerciendo este servicio en la Parroquia San Antonio de Padua, donde me he sentido muy alegre y afortunado, además tengo muchas ilusiones de seguir aprendiendo algo nuevo por parte de la gente, pues esto me ayuda a seguir perseverando durante mi formación vocacional.

Desde el día 16 de agosto del año pasado que inicié esta labor, me di cuenta que este lugar sería para mí una responsabilidad muy grande que Dios me encomendaba. En esta parroquia soy responsable del catecismo para los niños, con los que comparto las risas, el juego, el baile, etc. Sin olvidar que he de explicarles la Palabra de Dios, para que desde su corta edad la conozcan y además sepan llevar con gran alegría el Evangelio, no sólo a su familia, sino también a sus escuelas, poniendo en práctica los valores que vivó el niño Jesús.

También estoy coordinando a los monaguillos, en este grupo sí soy más serio, ya que tengo que demostrarles a esos niños la delicadeza y el respeto que debemos de tomar a las cosas de Dios, por el hecho de que ellos son los servidores, niños que deben de poner el ejemplo, no sólo desde el altar, sino también en sus vidas.  

Además acompaño la preparación de las catequistas, pues ellas además de tener un gran conocimiento de la Palabra de Dios para expresárselas a todos los niños, deben tener  actitudes correctas y pedagógicas para con ellos, por lo que yo les propongo que tengan siempre presente tres prácticas: 1) La alegría: ser esa persona con la cual un niño se acerque para escucharla. 2) La caridad: el saberte dar por completo a este servicio que estás ejerciendo. 3) El amor a la oración: para que te llene de fortaleza si te afligen cosas dentro de tu casa y las puedas superar, y para dar testimonio a los demás.

También acompaño al grupo de jóvenes, a quienes trato de darles una enseñanza de esperanza, para que comprendan que sólo hay un camino que nos lleva hacia la verdad que es Dios.

Para concluir, quisiera también hablar sobre el sacerdote que está en esta Parroquia, Mons. Óscar Guadalupe Lozano. Una persona que me ha estado acompañando y me ha dado muy buenos consejos, pues su carisma, alegría y demás cualidades que tiene, me han enseñado a ser una persona totalmente atenta y responsable.

No me quiero despedir, sin antes dar las gracias a cada una de las parroquias que hacen posible esta actividad, y que nos ayudan a nosotros los futuros sacerdotes a llenarnos de generosidad para dar nuestras vidas por completo haciendo crecer más el Reino de Dios. Por eso muchas gracias. 

Apostolado en el Centro de Ejecuciones y Sanciones de Matamoros

presosPor: Sem. Román Hernández Olivo. |

 Segundo de Teología. |

“Acuérdense de los presos, como si estuvieran presos con ellos,

y de los que son maltratados, pensando que también ustedes tienen un cuerpo” Heb 13, 3.

Román Hernández Olivo
Román Hernández Olivo

Hermanos, hoy tengo la oportunidad de compartir con ustedes mi experiencia de apostolado, el cual cada sábado realizo en el Centro de Ejecuciones y Sanciones (CEDES) de Matamoros. Quiero empezar haciendo una reflexión en torno a la cita bíblica Carta a la hebreos 13,3, que nos debe ayudar a crear una conciencia mejor formada de cuán importante es realizar un apostolado en un lugar como el CEDES, que lamentablemente es poco visitado para evangelizar a hombres que por diversas situaciones, culpables y no culpables, se encuentran ahí recluidos, pero que no por ello dejan de ser hijos de Dios; y terminaré compartiendo las actividades que realizo cada sábado en el penal.

El autor de la Carta a los hebreos nos invita a algo muy concreto: “Acuérdense de los presos, ¿cómo? como si estuvieran presos con ellos”. ¿Por qué nos invita a esto? Porque Dios tiene un propósito con el preso. La mayoría de ellos desde su infancia han vivido en familias y ambientes destruidos por la violencia o los vicios.

El autor dice “Acuérdense de los presos”, no dice “acuérdense de los hechos y por qué están presos”. Tampoco dice, “recuérdenle a los presos que mientras estén vivos, los crímenes que cometieron siempre serán recordados”. La prisión es, sin duda, el lugar en el que aquel que haya cometido una acción ilícita se detenga a reflexionar, a pensar, a revalorizar lo que perdió, y en ese punto de desesperación Jesucristo lo visita. La Biblia es la Palabra de Dios, es Dios que le habla al hombre. En la cárcel también hay tiempo para que el preso escuche a Dios y se encuentre a él mismo, porque la raíz de sus problemas es una falta de conocer su verdadera identidad: ser hijo de Dios.

Por ello les invito a dos cosas: 1) A que no menospreciemos a los presos. Todos nosotros estamos presos de alguna u otra forma en nuestras vidas, la diferencia es que a algunos los sorprenden y a otros no, a este punto, Jesucristo el Señor dice: no hay ninguno bueno, sólo uno, nuestro padre Dios. Y 2) Los prisioneros con quienes Dios está trabajando necesitan nuestras oraciones por su seguridad, salud (física y espiritual) y ánimo.

Termino compartiendo las actividades que realizo con un grupo de presos y algunos familiares que se reúnen una vez que llego al CEDES: Meditación y reflexión del Evangelio de la Misa de domingo; charla sobre un tema de dimensión humana-espiritual; rezo del rosario, y visiteo de  módulos/celdas.

Me despido de ustedes no sin antes encomendarme a sus oraciones que me han de fortalecer y animar en mi apostolado, mismo que disfruto ya que en él he sabido descubrir a un Jesús que no quisiéramos encontrar en un lugar como ese, pero que debemos ir a visitar.

Experiencia de apostolado

aprendiendo

Por: Sem. José Vicente Pérez Salazar. |

Segundo de Filosofía. |

José Vicente Pérez Salazar
José Vicente Pérez Salazar

¡Hola a todos, amigos del Seminario! Me da gusto saludarlos a través de este medio. Que Dios nuestro Señor les conceda un año lleno de prosperidad, paz y sobre todo lleno de amor.

En esta ocasión les compartiré mi experiencia de apostolado (en mi cuarto año de formación dentro del Seminario), el cual lo realizo en la parroquia de Cristo Rey en la ciudad de Matamoros, experiencia que comparto con dos hermanos del Seminario Menor, Daniel Alejandro Galván Lara (Curso de Humanidades) y Brian Jazer Contreras Santos (Tercero de Preparatoria).

Uno de los objetivos o metas principales del apostolado es sin duda alguna realizar  lo que Jesús hizo en su vida ministerial que fue el anunciar la Buena Nueva a todas las gentes, es así que día con día me esfuerzo para realizar de la mejor manera la misión de todo cristiano: evangelizar.

Una de las actividades que realizamos es la de acompañar a la comunidad en las distintas pastorales: la Pastoral Catequética, la Pastoral de la Salud  y por último la Pastoral Litúrgica. En cierta manera los tres seminaristas nos involucramos en cada una de ellas. Por ejemplo, en ocasiones visitamos a los enfermos tanto en sus casas como en los hospitales y hacemos oración con ellos; participamos en los grupos del catecismo (niños) y del catecumenado (adolescentes) compartiendo temas, y también les damos una asidua formación al equipo de liturgia.

También destaco la cercanía tanto del párroco Pbro. Alán Guillermo Muñiz Camargo, como  de la misma comunidad para con nosotros. No cabe duda, que cada año de apostolado es diferente y se aprenden muchas cosas nuevas, que al final de cuentas van fortaleciendo la vocación.

Finalmente la experiencia de apostolado, sin duda alguna, va transformando la vida del seminarista ayudándole ser un verdadero pastor como debe de ser, a ejemplo de Jesús Buen Pastor.  Todas estas experiencias me llenan de gozo y alegría, pues, mi gran deseo es llegar a ser un buen sacerdote, un excelente sacerdote. Digamos juntos: Señor danos sacerdotes, Señor danos muchos sacerdotes, Señor danos muchos y muy santos sacerdotes. Amén.

Apostolado en la Pastoral Vocacional

Por: Sem. Adán Bautista Rosales |

 Segundo de Teología |

Diócesis de Nuevo Laredo |

“En tu nombre echaré las redes” (Lc 5, 5)

Jesús insiste: «echad las redes», nosotros no terminamos de creerlo pero Él insiste; no nos deja solos, nos acompaña, nos enseña con su testimonio y palabra. ¿Dónde está nuestra confianza en el Espíritu, nuestra fe, nuestra constancia? Dios nos hace libres, inteligentes, iguales; pone a nuestro alcance todo lo necesario para enfrentarnos a los problemas y nos da el don de la palabra para atraer a nuestros hermanos al camino de la fe. En definitiva, a ser mejores personas y a trabajar por un mundo más justo y equitativo para todos. 

En esta ocasión comparto contigo la alegría del llamado y mi labor apostólica que desde el comienzo del ciclo escolar realizo en la Pastoral Vocacional. Hoy doy gracias a Dios por esta nueva experiencia en mi formación; me atrevo a decir, como dijo el apóstol Pedro, Señor en tu nombre echaré las redes, para emprender los proyectos a realizar en esta pastoral. 

He comenzado una nueva etapa de formación, es por eso que me alegra el participar en el camino de fe que inician aquellos jóvenes que sienten una llamada de Dios y se esfuerzan en dar una respuesta con generosidad. 

Durante el tiempo de apostolado, desarrollo distintas actividades, entre las cuales puedo mencionar el acompañamiento a los Agentes de Pastoral Vocacional Parroquial, la preparación de los fines de semana vocacionales, que tenemos cada dos meses, el acompañamiento a los jóvenes que inician un proceso vocacional, entre otras actividades que atañen a la Pastoral Vocacional. 

El poder compartir tu experiencia de fe y tu vocación con los adolescentes, los jóvenes y los agentes de pastoral es muy gratificante, pues vez como el Maestro no te deja solo, sino que está ahí alentando tu llamado, para que des una respuesta generosa y repitas lo que hicieron los primeros discípulos, dejarlo todo y seguirle. 

El buen seguidor de Jesús no debe esperar un milagro sino que en su día a día debe tener esperanza, fe, constancia y hacer suya esta frase esencial: «¿Rendirme? Lo siento eso no va conmigo», porque sé que Dios me acompaña y su Espíritu me alienta. 

No debemos olvidar que todos somos agentes vocacionales, pues Jesús nos invita a trabajar por su Reino; que nuestro testimonio de vida y nuestra oración, nos una como Iglesia para pedirle a nuestro buen Dios que envié operarios a sus campos y que los que ya estamos en camino sigamos perseverando para alcanzar algún día la corona que nos tiene prometida. 

¡Oremos por las vocaciones! 

Mi experiencia de apostolado

 

Por: Sem. Ángel Adolfo Rivera Montoya. |

Segundo de Filosofía.

Ángel Adolfo Rivera Montoya
Ángel Adolfo Rivera Montoya

“EL SEMINARISTA VIVE LA BELLEZA DE LA LLAMADA EN EL MOMENTO QUE PODRÍAMOS DEFINIR DE ENAMORAMIENTO”. Ésta frase es la misma que el Papa Emérito  Benedicto XVI pronunciara a los seminaristas en Colonia en el 2005, y no cabe duda que el enamoramiento del seminarista hacia el ministerio sacerdotal nace de la experiencia pastoral, la cual realizó con alegría durante este año en la parroquia San Martin de Porres, en la colonia Sección 16, aquí en la ciudad sede de la Diócesis de Matamoros.

Actualmente mi experiencia de apostolado es muy rica, por las mañanas colaboro en la catequesis infantil, apostolado que disfruto mucho porque me recuerda el tiempo en que sentí el llamado a la vida sacerdotal, pues antes de ingresar al Seminario colaboraba en la catequesis de mi parroquia (San José de la Noria, en Apodaca N.L.) y éste mismo apostolado lo he desempeñando a lo largo de estos siete años de formación, los primeros cuatro como auxiliar de catequista, y dos como acompañante y encargado de la formación de las catequistas y ahora este año nuevamente como auxiliar en el grupo de Primera Comunión, por lo cual agradezco la confianza del Señor, pues me permite colaborar en la formación de los cristianos del futuro.

Así mismo por las tardes colaboro con el grupo de jóvenes de la parroquia, cabe destacar que esto si es un apostolado nuevo para mí, pues nunca pertenecí ni he acompañado a ningún grupo de jóvenes, pero en este ámbito hago mi  mejor esfuerzo por acompañar y por integrarme al grupo de la parroquia.

También visité capillas que se encontraban en algunos ejidos y que hasta el pasado 21 de septiembre pertenecieron a la parroquia San Martín de Porres, pues ese día se llevó a cabo la erección de una parroquia: María Madre de la Luz, y ahora éstas capillas formarán parte de la nueva parroquia.

Finalmente les reitero mis oraciones por todos ustedes y les pido oración por mis compañeros y un servidor, para que poco a poco se forme en nosotros un corazón sacerdotal semejante al de Jesús el  Buen Pastor.

Apostolado en Pastoral Social

apostolado casa del migrante

Por: Sem. Josué Jonathan Mancilla Martínez.  |

Primero de Teología.

Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa (Mt. 25,35).

Josué Jonathan Mancilla Martínez
Josué Jonathan Mancilla Martínez

Con entusiasmo comparto con ustedes, a través de este medio, mi experiencia de apostolado en la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en la Cd. de Matamoros, sirviendo con especial atención en la Pastoral Social (Pastoral del Migrante y del Indigente).

Fue de mucha alegría conocer el destino en el cual estaré sirviendo, alegría porque de antemano sé que el Señor Jesús ama con especial predilección a estas personas, y a la vez me responsabiliza a conocer más esta Pastoral tan necesaria en nuestra Iglesia Local.

Debo compartir además que para mí este es un gran reto que Dios me pone, ya que nunca había tenido la oportunidad de servir tan directamente en dichas pastorales. Confío plenamente en Dios, que seguirá forjando en mí un corazón de pastor, sensible a las necesidades de las ovejas, en especial con aquellas que necesitan más atención y acompañamiento.

Durante estos sábados de apostolado he conocido más cercanamente esta gran misión, a veces desconocida, que realiza nuestra Iglesia, y me he dado cuenta que es mucha la necesidad que se tiene. He tenido la oportunidad de asistir a la Casa del Indigente, donde me encontré con una realidad hermosa, ya que es un lugar donde pude palpar la presencia de Dios, tanto en las personas que atienden la Casa, como en los hermanos que están recibiendo la ayuda.

He logrado conocer a cada uno de ellos, llevándoles a Dios por medio de una actividad, un canto, escuchándolos, platicando con ellos, etc., sin duda fue un momento diferente en su día, donde mi mayor satisfacción fue verlos al final con una sonrisa donde palpas la alegría de Dios.

Por otra parte, también pondré mi granito de arena en la atención al migrante, tendré la oportunidad de visitarlos en su casa. Sé que hay mucho por hacer y más en nuestra Iglesia Local debido al fenómeno de las deportaciones.

Me encomiendo mucho a sus oraciones, lo que más deseo es seguir acrecentando mi corazón y espíritu de servicio haciendo eco del testimonio de Jesús que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate de muchos.

Apostolado en Pastoral de la Salud

Aprendiendo a ser pastores

Por: Sem. Román  Hernández Olivo | Primero de Teología|

Román Hernández Olivo
Román Hernández Olivo

“Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste” Mt 25, 36.

Con gozo comparto mi experiencia en mi apostolado, Pastoral de la Salud, bonita labor en la que de una forma especial en cada paciente, familiares y doctores veo reflejada la presencia viva del Señor.

La formación de un futuro sacerdote está impregnada de una fuerte experiencia pastoral, de contacto y trabajo en las distintas áreas donde la Iglesia lleva a cabo su misión evangelizadora.

El Concilio Vaticano II afirma: “La educación de los seminaristas debe tender a la formación de verdaderos pastores de las almas, a ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, Maestro, Sacerdote y Pastor”. No se trata de un adorno que completa la figura del sacerdote. Del mismo modo, el seminarista ha sido llamado para ser enviado como mensajero del Reino de Dios.

Por ello les comparto con gran alegría las diferentes actividades que realizo en lo referente a mi apostolado en la pastoral de los enfermos, el cual comparto con mi hermano de grupo, Noé Triana Cortés, originario de la Diócesis de Nuevo Laredo:

Tres sábados al mes de, 2 a 4 pm y de 5 a 7 pm, visitamos, en el Hospital General e ISSSTE de nuestra localidad, a los pacientes ahí internados, compartiendo con ellos la fe, además brindamos a sus familiares un mensaje que les conforte para saber sobrellevar la situación de sus enfermos.

Con la finalidad de llevar una formación humana-espiritual que sustente y dé mayor ánimo a nuestro apostolado, cada 2º sábado de mes tenemos un retiro con todos los agentes de la pastoral de la salud, todo ello bajo la supervisión de nuestro coordinador el Padre Francisco Javier Fernández Jasso.

Y por último, bajo el debido cuidado y aprobación de nuestro coordinador y a petición de algunos pacientes, les brindamos la oportunidad recibir a Jesús Eucaristía, no sin antes compartirles una breve reflexión sobre las lecturas de la Misa del día.

Agradezco a Dios el permitirme tener esta bonita experiencia de apostolado y me encomiendo a sus oraciones para que el Señor me siga haciendo un instrumento de su presencia para con los enfermos y a ellos en medio de su dolor, el Señor les conforte y según su voluntad pronto gocen de plena salud tanto corporal como del espíritu.